Cegada de Amor

Idea

Siempre nos hemos preguntado por qué el cine, aun siendo más distante, ha vencido en credibilidad al teatro, que por razones de peso tendría que ser, en comparación, más creíble. ¿Por qué el público se emociona más fácilmente viendo una película que yendo a ver una representación teatral? ¿Cómo puede ser, si el teatro y el cine explican las mismas cosas y se inspiran en lo mismo? Los expertos dicen que esto se debe a la “magia del cine”. La Cubana siempre ha pensado que el teatro también posee magia y, lo que es más, goza de la proximidad de los actores. ¿Qué pasaría entonces si pudiéramos fundir la “magia del cine” con la proximidad del teatro? ¿Qué resultaría de esta mezcla? Pues una aventura híbrida cinematográficoteatral.

 

Argumento

El espectáculo se basa en la proyección de una película protagonizada por la incombustible “niña-prodigio” Estrellita Verdiales. Es un film al más puro estilo de los años 60. Estrellita, una niña huérfana de 17 años, conoce a un chico francés, un mal estudiante de medicina, en un viaje de estudios a Barcelona y se enamoran. Pasado un tiempo, la “niña”, coincidiendo con su aniversario, visita París. El galante francés, Jean-François le organiza una fiesta ye-ye con canciones y baile. Pero el asunto no termina bien, llega la tragedia: el chico, para gastarle una broma a la muchacha, le regala un pastel de aniversario con una jaula y dos palomas vivas a las que hace revolotear. Una de las palomas se caga con tan mala fortuna que embadurna los ojos de Estrellita. La pobre “niña” se queda ciega. El chico, muy desesperado, jura que estudiará mucho para curar a su querida. Al grito de “¡corten!” se deshace la escena porque no es una película de niña-prodigio, sino que es el rodaje de una película con niña prodigio y el argumento sigue por ese camino.

La niña prodigio es Estrellita Verdiales, una señora que tiene casi 60 años y, mediante tratamientos y disimulos ornamentales, su productor Andréu Marçal la ha ido manteniendo joven ante las cámaras. El que dirige el rodaje es Antonio Valdivieso, un director muy polémico, egocéntrico, del panorama cinematográfico del país y que siempre va acompañado de su madre, Trinidad Gordillo.

Ya con la proyección en marcha, el público empieza a protestar por diversas razones: un señor por el contenido de la película, se queja una señora de que la tocan, gritan unos gamberros… Hay tanto jaleo en la sala que hasta los personajes de la película se empiezan a poner nerviosos y piden al público un poco de respeto. La cosa aumenta y empieza un diálogo desenfrenado entre el público y la película. Se llega a un punto de tensión tan grande entre unos y otros que un personaje de la película traspasa la pantalla y sale en vivo ante los espectadores. A partir de ese momento el espectáculo se divide en varios campos de acción. Los actores de la película entran y salen como si tal cosa de la pantalla y también lo hacen los empleados del teatro (acomodadores, mujeres de la limpieza…) e incluso alguien del público. Se producen cambios constantes de argumento y de escenario. A partir de entonces el guión es una locura, un juego interactivo, donde los problemas de los de dentro -los de la película- y los de fuera -los del teatro- se confunden, creando así otro espectáculo. De tanto toma y daca, al final se quema la película y quedan todos un poco chamuscados. Pero, otra vez gracias a la participación del público, la película puede llegar hasta al final, aunque sin poder discernir fácilmente lo que pasa dentro de lo que pasa fuera.

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ESTRENO: 28 de enero de 1994, en el teatro Tívoli de Barcelona.

LUGARES DONDE SE HA REPRESENTADO: Ripollet, Sitges, Barcelona, Bilbao, Tarragona, La Corunya, Andorra, Mallorca, Girona, Las Palmas, Tenerife, Alacant, Torrelavega, Madrid, València, Granada, Màlaga, Sevilla, Córdoba, Huelva, Cadis, El Ejido, San Sebastián, Edimburgh, Gijón, Salamanca, Logronyo, Vitoria, Santander, Múrcia, Saragossa, Valladolid, Sant Cugat, Esparreguera, Vigo, Pamplona, Buenos Aires.

PERÍODO: 1994-1998

REPRESENTACIONES: 1.308

ESPECTADORES: 1.042.418 d’espectadors.

GUIÓN:

Jordi Milán
Joaquim Oristrell
José Corbacho
Fernando Colomo

REPARTIMENT:
Anna Barrachina
Sílvia Aleacar
Maria José Pérez
Cati Solivellas
Miquel Crespi
José Corbacho
Jaume Baucis
Santi Millán
Xavier Tena
Jordi Milán

* David Ramírez, sustituye a Miquel Crespi por baja de la compañía, después de la temporada en el teatro Tívoli de Barcelona.
* Juanca Alegre y Jordi Milán, sustituyen en algunas representaciones a Xavier Tena, por baja médica.
* Cristina López y Carmen Losa, sustituyen en algunas representaciones a Maria José Pérez, per baja médica.

IDEA Y DIRECCIÓN: Jordi Milán

 

Ficha técnicaAyudante de dirección: José Corbacho
Realización de la película: Fernando Colomo
Regidor: Josu González
Diseño de luces: Jordi Planas
Técnico de luces: Ramon Rey
Auxiliar de luces: José Antonio Muñoz
Diseño de sonido: Albert Toda
Diseño de sonido inalámbrico: Marc Sardà
Auxiliar de sonido: Alberto Pastor, Xavier Rodríguez
Proyección: Josep Mª. Marín
Asesor de imagen: Joan Alonso
Pelucas: Carles Montosa
Postizos: Damaret
Prótesis: Joan Margarit
Vestuario: Cristina López
Coreografía: Leo Quintana
Música y canciones: Joan Vives
Diseño espacio escénico: Dino Ibañez
Brazo y máscara: Lluís Traveria
Proyector: Wassman
Diseño gráfico: Raúl Pascuali, Raúl Rodríguez
Gerencia y coordinación: Carme Peris
Producción ejecutiva, prensa, promoción y esponsorización: Victòria Sanz
Auxiliar de producción: Juanjo Sánchez
Administración: Natàlia Morillas

Críticas
Recortes de premsa

En el Teatro Tívoli de Barcelona, la función empezaba como si se tratara de la proyección de una película. Un matrimonio mayor se levanta y se dirige a un acomodador-actor para preguntar si se trataba realmente de una película o si más tarde se representaría una obra de teatro, que era en realidad lo que ellos vinieron a ver. Cuando el acomodador les comunica que eso es cine, el señor le responde que ellos no salen a menudo y que consideran que el precio que han pagado para ver una película es abusivo. Luego, a medida que el espectáculo avanza y empiezan a salir los actores de la pantalla, el señor, sentado en su butaca, cada vez que veía pasar al acomodador-actor le guiñaba el ojo y le golpeaba la espalda cariñosamente en señal de complicidad.

En otra ocasión, también en el Teatro Tívoli de Barcelona, en el patio de butacas una señora (actriz) acusa a su vecino de estar tocándola; llama al acomodador y se crea un poco de embrollo. La mujer del acusado, se enfrenta a la actriz acusadora y defendiendo a su marido, dice gritando: “¿Qué te crees? Mi marido sólo me toca a mí ¡buscona!”.

Otro día también en Barcelona, un espectador muy catalanista se sintió ofendido por los comentarios que otro espectador-actor muy españolista hizo sobre la lengua catalana. El señor sale al vestíbulo y no admite explicaciones; dice que dentro se está ofendiendo a Cataluña. No acepta razones y con toda diligencia llama a la policía. Así que llegada la policía, lo primero que les dice es que en la sala ocurrirá una desgracia porque la gente de un momento a otro empezará a pelearse. La policía entra y ve cómo ríe la gente. El señor insiste y no quiere bajarse del burro, la policía no entiende nada. El señor también se va, aburrido de que nadie le preste atención.

Una anécdota muy importante durante nuestra estancia en el Tívoli de Barcelona fue cuando durante una función cayó una gran tormenta sobre la ciudad. Un rayo cayó cerca del Teatro Tívoli estropeando el sonido. Había luz y la película continuaba. Jordi Milán tuvo que salir a escena para explicar que debían interrumpir la representación porque el sonido no funcionaba como consecuencia del rayo que había caído cerca. La gente se puso a reír, a aplaudir, y se levantaron a estirar las piernas en el vestíbulo sin percatarse de la tormenta ni del relámpago, pensando que era otra broma de La Cubana. “Una original manera de hacer el intermedio”, dijo uno.

En el Teatre Lope de Vega de Madrid, un espectador se sienta al lado de una actriz que representa el personaje de una psiquiatra. Al ver que ésta se altera y hace comentarios a viva voz, horrorizada por el comportamiento de otros espectadores también actores, le dice: “No se preocupe señora que los que arman la bronca son actores de los que están entre el público…” Cuando más adelante la actriz tuvo que intervenir ya de manera más evidente en la función, al señor se le quedó la cara a cuadros.

También en Madrid: un espectador se enfada con un acomodador-actor y llama a la policía. Esta llega y lo primero que les dice el espectador es: “Un acomodador muy maleducado me ha faltado al respeto”. Entonces se le explica que el acomodador es un actor. El señor responde: “No es un actor. Es un acomodador porque lleva linterna”.

Los estrenos de Cegada de Amor en cada ciudad eran muy sonados. Se hacía entrar a los invitados pisando una alfombra roja con muchos fotógrafos ficticios y mucho glamour. En Madrid asistió al estreno “lo bueno y mejor de cada casa”. El vestíbulo estaba repleto de gente. Un grupito de famosos muy conocidos estaban reunidos charlando animadamente, formando un círculo en un rincón. De repente una luz se enciende y el grupo se abre en semicírculo y empieza con las posturitas y a reír como si los grabase una cámara. La luz no era de una cámara; era concretamente un cuarzo que iluminaba un enorme florero con margaritas y, por lo que parece, la lámpara estaba floja y se encendió de golpe. La cara de “los famosos” al darse cuenta de que no había ninguna cámara fue patética.

En el Teatre Lope de Vega de Sevilla vino a ver el espectáculo la Duquesa de Alba. Asistió sola. A media función, cuando los actores salían de la pantalla, se levantó asustada y se marchó. Al preguntarle si le sucedía algo, respondió: “Me da miedo, gritan mucho. Me da miedo este espectáculo.”

En València la rueda de prensa se organizó en la estación de tren. Estrellita llegaba en ferrocarril y la prensa la recibía en el andén. Por ese motivo, toda la comitiva tenía que ir a coger el tren, en furgoneta, a una estación de un pueblo a 30 Km de Valencia, con tan mala fortuna que la furgoneta se estropeó en medio de la carretera. Teníamos el tiempo justo. Si se perdía el tren, Estrellita no llegaría oportunamente a la estación de Valencia y la prensa no entendería nada. Haciendo auto-stop en la carretera vestidos de personaje nadie se paraba. Pasó una ambulancia que iba llena y sólo se llevó a Estrellita, quien llegó a la estación a tiempo de coger el tren. Los demás finalmente también llegaron.

 

Curiosidades de la gira de Cegada de Amor

Antonio Valdivieso y Trini Gordillo -en la ficción, el director de la película y su madre- van diciendo que son de Carmona, Sevilla. Precisamente durante la temporada en Sevilla, el Ayuntamiento de Carmona en un gesto de buen humor nombra a Antonio y Trini como hijos predilectos de la ciudad. Toda la compañía en pleno se desplaza a Carmona en autocar. En el pueblo, nos espera una celebración con el Ayuntamiento de gala y una banda de música, al estilo de Bienvenido Mr. Marshall, y se hace un recorrido por la población. Cuál sería la sorpresa del alcalde y de la comitiva al ver que, efectivamente, Antonio y Trini conocían al detalle los edificios, las personas y las costumbres. El alcalde se dirigió a Jordi Milán y le dijo: “No entiendo nada ¡Si saben más de Carmona que yo! ¿Son de aquí o no son de aquí?” Lo que no sabía el Señor Alcalde es que el día anterior, sin disfraces de personaje, Antonio y Trini (José Corbacho y Sílvia Aleacar) habían estado visitando Carmona y se habían enterado de todo.

Doña Trinidad Gordillo, en la ficción defendía enérgicamente la homosexualidad de su hijo Antonio hasta tal punto que, en una fiesta gay de Barcelona, la proclamaron Presidenta de Honor de la Coordinadora Gay Lesbiana de Cataluña.

Rueda de prensa de Cegada de Amor (Diciembre 1993)

Un mes antes de estrenar se convocó a la prensa en un plató de cine de Barcelona. Se simuló que el último trabajo de La Cubana, en vez de un espectáculo de teatro, sería una película. Ese era el primer día de rodaje presentando a la prensa a los directores Fernando Colomo y Antonio Valdivieso, así como a la protagonista Estrellita Verdiales. Se invitó a todos a asistir al rodaje de la primera escena… que, por cierto, acabó como el “rosario de la Aurora”. En vista del éxito, se les convocó a todos para el día del estreno.
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Presentación del disco de Cegada de Amor en el Teatro Tívoli (1994)

Para promocionar el disco, se montó una fiesta en el escenario detrás de la pantalla donde cada noche se hacía la función. Los invitados entraban por el patio de butacas, atravesando la pantalla de gomas mientras funcionaba la proyección. Una vez dentro, se encontraban a Estrellita Verdiales montada encima de una gran falda. Los invitados subían por unas escaleras laterales de la falda a saludar a Estrellita que, como muestra de su agradecimiento, les regalaba el disco. Estrellita cantaba una canción y desde dentro de la falda aparecían “los palmeros” que la acompañaban. Al final, se desplegaba la gran falda y todos cantaban y bailaban.
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Celebración, en el Teatro Tívoli de Barcelona, de 1 año en cartel de Cegada de Amor (Enero 1995)

Para celebrar el aniversario, se invitó a la misma gente que había sido invitada al estreno un año antes. El espectáculo se desarrolló normalmente. Al final hubo una gran sorpresa: una entrada triunfal de Estrellita Verdiales con más de 100 bailarines por el patio de butacas y, después de soplar la vela de una gran tarta, se invitó al público a salir a la calle. En el exterior se encontraron con la misma ceremonia del día del estreno. Una gran alfombra roja, plantas, fanfarrias, focos, locutores, etc. Que los conducían a otro local: un garaje del interior del Teatro Novedades reconvertido en carpa. Se trataba de una cena para 1.000 personas, baile con orquesta, regalos y distintas sorpresas. En la puerta, Estrellita Verdiales, subida a un altar, aceptaba de buen grado el “besamanos” que le hacían los invitados.
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Despedida de Cegada de Amor en el Teatro Tívoli de Barcelona (Junio 1995)

Ese día y después de la función, una gran cantidad de personas acompañó en procesión a Estrellita Verdiales hasta el Maremágnum de Barcelona para despedirla. Precedida por una banda de música y de fans con banderas, Estrellita desfiló por las Ramblas de Barcelona montada en una carroza llena de margaritas hasta llegar al Maremágnum. Allí embarcó en un navío y partió cantando la canción “Adiós Barcelona” ideada por ella misma mientras estallaba el castillo de fuegos a sus espaldas. Luego, un gran baile con orquesta redondeó y finalizó la fiesta.
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Rueda de prensa de Cegada de Amor en Bilbao (Agosto 1995)

Fue una rueda de prensa curiosa. Se convocó a la prensa en el aeropuerto de Bilbao. Se fingió que Estrellita llegaba al mediodía en avión, y así fue. El avión llegó y la prensa pudo salir a la pista y recibir a pie de escalera a Estrellita Verdiales; quién allí mismo cantó una canción a “la antigua usanza” y respondió todas las preguntas que le hicieron los periodistas. De este tipo de rueda de prensa se hicieron varias a lo largo de la gira. Estrellita fue recibida por la prensa en estaciones, puertos, aeropuertos, etc.
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Picnic en el Parque del Retiro de Madrid para promocionar la campaña de verano de Cegada de Amor en Madrid (Junio 1996)

Para promocionar la campaña de verano en Madrid se convocó a la prensa en el parque del Retiro. Allí, dentro del parque, en un recinto acotado con vallas metálicas y lleno de margaritas sintéticas se organizó un pic-nic. Los periodistas, sentados en el suelo y rodeados de manteles y cestas, recibieron todo tipo de explicaciones y a la vez pudieron asistir a la presentación de la moda de Estrellita ideada por Doña Trini (madre de Antonio Valdivieso). Estrellita cantó una canción hecha a propósito para la promoción del verano.
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Proclamación de Estrellita como Fallera de Honor de la Falla Na Jordana, dentro de la temporada de Cegada de Amor en Valéncia (Marzo 1997)

Durante la temporada en el Teatro Principal de Valencia la falla Na Jordana nos pidió nombrar a Estrellita Verdiales “Fallera de Honor”. Se organizó una fiesta de entronización y proclamación de Estrellita en los locales de la falla. Se montó una escenografía donde Estrellita entraba y era proclamada Fallera de Honor. Se hizo un vestido especial para Estrellita y toda la compañía participó en todos los actos de las fallas, incluida la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados.
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Presentación de la figura de Estrellita Verdiales en el Museo de Cera de Barcelona (Diciembre 1997)

Casi al final de la gira por España, el Museo de Cera de Barcelona hizo una figura de cera de Estrellita Verdiales. Se montó una rueda de prensa para inaugurarla, en la que se enseñó el proceso que Estrellita había seguido desde que se puso en manos de los técnicos del Museo para hacer la reproducción. Al final, se inauguró la figura de Estrellita al lado de las figuras de Don Quijote y Sancho Panza.
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Celebración de la entrada, al teatro, del espectador 1.000.000 de Cegada de Amor en Pamplona

Esta celebración ya se había hecho en otros lugares. Celebramos los 200.000 en Barcelona y los 700.000 en Madrid. La casualidad hizo que la celebración de esta efeméride de 1.000.000 coincidiera en el Teatro Gayarre de Pamplona, ciudad a la que nosotros profesamos un gran cariño. El público, cuando entraba por la puerta, era numerado rigurosamente hasta llegar al espectador 1.000.000. En ese momento, una banda de música tocó una marcha y la persona favorecida (en este caso una mujer) fue entronizada en un trono colocado en el vestíbulo donde recibió una gran cantidad de regalos, para luego entrar triunfalmente “bajo palio” al patio de butacas y ser acompañada hasta su silla para ver la función. Al final, gran baile y fiesta en el vestíbulo.
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Despedida del espectáculo en la Plaza del Castillo de Pamplona con una “Chorizada Popular”

Pamplona fue, además, el último lugar donde se representó Cegada de Amor antes de irnos a hacer las Américas al Teatro Avenida de Buenos Aires. La despedida se hizo un domingo al mediodía en la Plaza del Castillo llena a reventar. La fiesta consistió en una gran “Chorizada popular” donde Estrellita fue recibida con toda pompa y entronizada dentro de la popular glorieta que hay en el centro de la plaza. Estrellita, subida a una falda gigante, recibía uno por uno a los pamplonicas que querían despedirla. Al final, gran traca y fiesta con charangas.
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