Cubana’s Delikatessen

Cubana’s Delikatessen no es teatro de calle, es teatro en la calle. Las acciones son bastante diferentes las unas de las otras. En la calle dependiendo del lugar y de la hora también nos encontramos con un público muy diverso. Cualquier escenario puede ser válido: los escaparates de las tiendas, los mercados, los autobuses, los paseos, la salida de un espectáculo… Se trata de que el público, paseando, comprando, conversando o realizando cualquier tarea de su vida cotidiana, encuentre “teatro” de una forma casual. El público ejerce de espectador y, sin darse cuenta, con sus comentarios y con su intervención casual se convierte en actor, generando así un nuevo guión diferente al que están interpretando los actores.

 

Dentro de los escaparates de las tiendas

Para La Cubana los escaparates siempre han sido pequeños escenarios puestos a pie de calle. La gente no se para delante del escaparate de una tienda sólo para ver un artículo que les pueda interesar comprar, también se detienen para poder contemplar una pequeña obra de arte, que se ha montado basándose en la luz, las ropas, etc.

 

AUTÓMATAS
En unos escaparates comerciales de un primer piso se recrea una máquina de autómatas que el público acciona desde la calle al introducir una moneda. Una bailarina, una violinista, una dama del siglo XVIII, un hombre forzudo y un mago son las figuras que bailan y se mueven cíclicamente al ritmo de una música.
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VENTANA DE ARTE
Dentro del escaparate de una tienda se instala una pintura animada. El retrato de una fornida “maja” tumbada cobra vida y dialoga con los peatones, mientras fuma, come o se abanica… Los peatones intuyen lo que dice la opulenta dama pero no pueden oírla, y es aquí precisamente donde entra en juego la imaginación del espectador. Entre tanto, las cortinas del escaparate se abren y cierran cíclicamente, recordando las ventanas de prostitutas del barrio rojo de Ámsterdam.
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VOYEURS, VOYEZ VOUS
Dentro del escaparate se instala una batería de probadores de ropa de las que encontramos habitualmente en los grandes almacenes; aunque, en este caso, el vidrio que da a la calle representa ser el espejo del probador. A partir de ese momento, todo lo que pasa dentro de las cabinas es automáticamente visto desde la calle por un público ávido de voyeurismo que se deleitará mientras los clientes-actores recrean las típicas posturas y actitudes que se hacen mientras uno se prueba pantalones o camisas.
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LA CENA
Una familia cena dentro del escaparate de una tienda ajenos a todo aquello que pase fuera, en la calle. El público sigue la cena intuyendo lo que dicen los actores. Es como cuando en verano vemos, desde el balcón de casa, cómo cena la familia de enfrente e imaginamos la situación de lo que están hablando. Estéticamente en la cena todo es blanco: el suelo, las paredes, la ropa… En el transcurso de la cena se suceden un puñado de efectos extraordinarios invisibles a los comensales, que siguen en su historia sin inmutarse, aunque estos efectos sean bastante visibles para el público que los mira desde la calle.
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En los Mercados

Otro lugar donde continuamente se genera “teatro” es en los mercados; allí es donde las vendedoras y compradoras se convierten en grandes actrices. Actrices que tienen muy bien aprendido su guión: el de comprar y vender.

 

EMPEDRADO MACROBIÓTICO
En medio de un mercado municipal y entre puestos de verduras, carne y pescado, una vendedora instala su puesto de piedras macrobióticas con virtudes curativas. Las piedras debidamente seleccionadas, clasificadas y etiquetadas quedan expuestas como si éstas fueran productos de primera calidad. La vendedora explica las excelencias de cada piedra: las hay para la memoria de los estudiantes, para los riñones, para el dolor de pies, para tener al marido siempre a punto… En definitiva, hay una piedra para todo. El público, sorprendido, pregunta y comenta. Actores mezclados entre el público comentan y compran. El público sigue el juego y también compra.
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En la Calle

La calle de por sí ya es un gran escenario. Y lo que pasa en él es todo un espectáculo. Cualquier cosa que suceda en la calle genera espectadores ocasionales rápidamente. Cualquier cosa: una pelea, un accidente de tráfico o un incendio puede generar una gran cantidad de público espectador que observa, pregunta y opina.

 

UNA TRAMPA PARA TERESA
Una señora soltera y forastera que se encuentra de excursión por la ciudad acompañada por sus amigas, de pronto y sin darse cuenta queda atrapada detrás de la reja de una tienda -reja accionada por un dispositivo automático temporal-. Las amigas se van a pedir ayuda. La señora, con cara de preocupación, pide la hora a los peatones. Rápidamente se apiña enfrente de la reja una gran cantidad de público que quiere saber qué pasa. Se generan comentarios. Llegan las amigas. La señora se pone nerviosa. No encuentran al propietario de la tienda y el cerrajero no puede hacer nada. Al final, llegan los bomberos-actores y explosionan la reja -siempre disimuladamente- rescatando a la señora. La gente aplaude la heroicidad del rescate.
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MESA PETITORIA
Parodia de una mesa petitoria. Una mesa petitoria es instalada en medio de la calle, presidida por insignes damas rodeadas de niñas con hucha, cortinajes, ramos de flores, etc. El público tiene la oportunidad de hacer sus donativos o de poder ver y oler a las piadosas damas desde cerca. A lo largo de dicha recaudación, el público va descubriendo los tics de tan ilustres damas; y ver cómo a base de codazos se pegan para figurar y ser las protagonistas. Al final, hasta se pelean por el ramo de flores que adorna la mesa petitoria.
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SU SEXO
A una hora determinada, en una calle determinada y delante de una casa determinada, vemos cómo un honrado trabajador llega a su casa sorprendiendo a su mujer en amorosa pelea con un tercero. El marido hace uso de las armas y el intruso, medio desnudo, se descuelga con gran destreza acrobática por el balcón, con la ayuda de una sábana, escapando así de los tiros que le propina el marido furioso desde el mismo balcón. Es una acción muy corta… una acción flash que no dura más de cinco minutos.
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TOURS LA CUBANA
Se hace una excursión turística por la ciudad en autocar. Esta vez, el público no se encuentra con el teatro de un modo casual, sino que en este caso ha hecho cola para subir al vehículo; se ha sentado en su butaca y ve desde su asiento y a través de la ventanilla del bus su propia ciudad. En esta acción, el autocar se convierte en patio de butacas y la calle, con los actores en los balcones o paseando por parques y jardines, convierten el entorno en un escenario improvisado. Se crea un guión diferente para cada ciudad, dependiendo del recorrido y de su historia, siempre en clave de humor y dándole la vuelta. Mientras algunos actores corren de un sitio a otro, cambiándose de vestimenta para poder llegar a otro punto del recorrido y poder ser vistos; otros, a modo de guías turísticos, explican a los pasajeros del autocar los detalles de la excursión. Una parte de la excursión se hará a pie visitando monumentos públicos.
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Por teléfono

Durante los días en que se representaban las acciones, se publicaba un anuncio en la prensa o en diferentes medios de comunicación donde se leía: “Estos días usted encontrará teatro en su ciudad de una manera casual; si por cualquier circunstancia usted no puede salir a la calle, no se preocupe, llame al número xxx y le daremos teatro por teléfono”.

 

TEATRO POR TELÉFONO
Al marcar un determinado número de teléfono, quien llamaba tenía la oportunidad de escuchar una acción dramático-auditiva. El hecho de escuchar una conversación telefónica entre dos interlocutores también puede convertirse en una situación teatral.

ESTRENO: Octubre de 1983 en el Festival de Teatro de Sitges.

LUGARES DONDE SE HAN REPRESENTADO: Sitges, Vilanova del Camí, Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, València, Saragossa, Granada, Mataró, Santander, Banyoles, Ribadavia, Tàrrega, Salamanca, Valladolid, Palma de Mallorca, Madrid, Múrcia, Oviedo, Segòvia, Osca, Cadis, Puerto Real, Puerto de Santa Maria, Chiclana, Santiago de Compostela, Torrelavega, Pamplona, Logronyo, Molina de Segura, Reus, Ceuta, Albacete, Torredonjimeno, Hellín, Navarra, Almeria, Sant Feliu de Llobregat, Santa Perpètua de Moguda, Aurillac, El Vendrell.

PERÍODO: 1983-1985

REPRESENTACIONES: 122

ESPECTADORES: 366.000

REPARTO:
Jordi Milán
Vicky Plana
Carme Montornés
Mercè Comes
Cristina López
Montse Curtiada
Mont Plans
Carmeta Milà
Marta Curtiada
Carme Matas
Pere Matas
Joan Alonso
Richard Faney
Jesús Moncosí
Artur Puighibet
Oriol Pons
Genís Hernández
Jesús Camacho

DIRECCIÓN: Jordi Milán

Fotografías

AUTÓMATAS

Lo más divertido era escuchar los comentarios de la gente. Había espectadores que se preguntaban si lo que estaban viendo eran muñecos de verdad o no. Un día una señora le dijo a la otra: “En esto de los muñecos, en España, desde que hacen pipí y lloran, se ha adelantado mucho. Se cuida mucho el detalle. Mira si están bien hechos estos del escaparate -refiriéndose a los autómatas- que al hombre forzudo hasta le han puesto pelo en los sobacos”.

 

LA CENA

Estas acciones tenían lugar siempre dentro de los escaparates de tiendas de cierto nivel. Las gestiones para que nos dejaran los escaparates eran dignas de especialistas en engaño y diplomacia. En esa época viajábamos sólo con dos baúles un poco presentables, el resto eran cajas de cartón envueltas de precinto. Por descontado que, montando en las tiendas, no usábamos las cajas de cartón y lo que hacíamos era traspasar los objetos de las cajas a los baúles para que quedara más presentable. Cuando empezábamos el montaje en un escaparate nos hacíamos pasar por escaparatistas experimentados y ordenados como si lo hubiéramos hecho toda la vida. Después de un rato y cuando el propietario se daba cuenta de lo que se había metido en casa, ya era demasiado tarde… no se podía dar marcha atrás… Al final, la verdad es que todos quedaban contentos aunque durante el montaje y la actuación parecían sufrir bastante. Con muchos de ellos hemos mantenido una buena relación a través del tiempo.

 

EMPEDRADO MACROBIÓTICO

Esta acción generaba muchas anécdotas, siempre relacionadas con la gente que creía que las piedras tenían efectos curativos. La que más nos impresionó sucedió en Zaragoza, donde se nos presentó una señora muy desesperada que buscaba el puesto de piedras curativas cuando ya estábamos acabando. Quería saber hasta dónde llegaban sus efectos curativos. Ella, tenía un problema familiar muy grave y quería saber si las piedras se lo podían resolver. Unas vecinas le habían contado lo del puesto y ella vino a toda prisa. Vicky Plana, la actriz que hacía de vendedora, con mucho tacto para no ridiculizar a la señora, le explicó, como pudo, que no eran piedras curativas sino macrobióticas y que todo el montaje era una excusa para pasar un buen rato y olvidar los problemas.

 

UNA TRAMPA PARA TERESA

Acción que nos dio una gran variedad de anécdotas. Dos de las más divertidas son:

En Madrid: La acción tenía lugar en la calle Montera, que en aquella época era donde tenían instalado su negocio las prostitutas. La Cubana había sido contratada a través del Ministerio de Cultura para el Festival de Otoño. Se pidieron todos los permisos pertinentes: Ayuntamiento, policía municipal, bomberos, etc., tal y como se hacía en todas partes. Empezó la acción. La señora encerrada en la reja, las amigas fuera, mucha expectación del público, gente que sabía que se trataba de La Cubana y gente que no lo sabía. En un momento dado, un coche del policía despistado, que no estaba al corriente de los permisos, al ver a tanta gente amontonada entró en acción. Las actrices continuaron con su papel y la gente tomó por actores a los señores policías. Se los piropeaba: “¡qué bueno estás garrulo!”, “Saca la porra tío”. Los policías se fueron poniendo nerviosos. Entonces llego el actor que hacía de bombero y trepo por la persiana. Los policías le pidieron su acreditación de bombero. La gente reía y exclamaba: “¡qué buenos actores sois tíos!”. Detienen al bombero y, entonces, el director de La Cubana interviene y explica que se trata de una acción teatral. También lo detienen. El responsable del Ministerio de Cultura se identifica y muestra los permisos. Lo detienen también. Y los demás actores terminan la acción. La policía está muy nerviosa y se lleva a los detenidos a comisaría. La gente se manifiesta golpeando sobre los coches y aplaudiendo, felicitando a la policía y convencidos de que éstos son actores. El asunto termina a las cinco de la madrugada cuando sueltan a los detenidos.

En Murcia: La acción sucedía en un lugar del centro de la ciudad. Empieza la acción. Una señora se quedaba atrapada dentro de la reja de un establecimiento comercial y la gente de vez en cuando preguntaba qué le pasaba. Después de un rato, debían llegar las amigas que venían de intentar localizar al propietario de la tienda y empezaba el sarao. Pero ése día no fue posible. Justo al iniciar la acción, los miembros de un equipo de baloncesto altos y fuertes, pasaron por allí y corrieron a auxiliar a la pobre prisionera. Hicieron el grito de guerra: “Venga machos, la reja pa arriba y sacamos a la señora” y así lo hicieron sin pensárselo dos veces. Derribaron la reja y ésta se salió de su guía. La actriz no sabía qué cara poner. Estropearon la acción y La Cubana tuvo que pagarle la reja al propietario que tan amablemente nos había cedido su tienda.

 

MESA PETITÒRIA

La anécdota más importante de esta acción no pertenece propiamente a un único lugar si no a muchos de los lugares dónde se representaba -siempre protagonizada por Carme Montornés-. Todas las actrices vestidas de negro y con “peineta y mantilla” se preparaban en el almacén central y desde allí, bien en grupos o bien en parejas, se desplazaban hasta el lugar dónde estaba prevista la actuación. Carme era un caso aparte, ella siempre salía antes de hora y siempre quería ir sola. Era divertido seguirla. Ella aprovechaba para hacer sus compras particulares… Vestida de aquel modo iba a la farmacia a comprar aspirinas, a comprar fruta o a tomar un carajillo en un bar. Los comentarios de la gente y lo que ella les contestaba eran para chuparse los dedos.

 

TOURS LA CUBANA

Era una acción tan compleja que en cada ciudad generaba gran cantidad de anécdotas. Sobre todo producidas por la gente que desconocía de lo que iba la historia y veía un autocar lleno de gente que se reía al ver a unos actores haciendo cosas raras en medio de la calle y que, una vez pasado el autocar, estos actores se cambiaban la ropa y salían corriendo para encontrarse con el autocar en otra calle. Hemos seleccionado un par de las anécdotas más divertidas:

En Granada: En la calle, tres actores medio desnudos y vestidos de Tarzán en un jardín. Desde el autocar, al ver la escena se daba la explicación siguiente: “Granada ciudad de Ferias y Congresos, celebra estos días el Primer Congreso Internacional de Tarzanes. El Ayuntamiento, en lugar de hoteles, ha habilitado los jardines de la ciudad para que los Tarzanes se encuentren cómodos en su medio natural”. En Granada, por un malentendido con los permisos, al pasar el autocar por delante del jardín, se pudo ver a los policías persiguiendo a los Tarzanes… Hubo que cambiar el texto y, una vez terminada la acción, tuvimos que ir a sacar a los Tarzanes de comisaría.

En Valencia: una vez finalizada la acción, estaban todos muy cansados y cada uno se dirigía hacia el almacén para cambiarse. Iba Montse Curtiada vestida de monja, Mercè Comes vestida de azafata y Carmeta Milà con un vestido chaqueta representando a una señora maña de Zaragoza, cuando fueron atacadas por un chico que con un cuchillo les exigió el contenido de los bolsos. Las tres víctimas se cagaron de miedo. La monja sacó unas estampitas y una botellita de agua del Carmen usada en la actuación. La azafata sacó una galleta María y un pito, y la maña sacó un pañuelo de baturra. La cara del atracador se descomponía por momentos. Seguidamente y sin enterarse de lo que estaba pasando, llega Jordi Milán vestido de “comandante de vuelo”. El atracador se vuelve pálido, empieza a recular pidiendo perdón a Jordi y luego sale disparado como una bala. Había confundido al “comandante de vuelo” con un policía.