La Tempestad

Con toda la experiencia adquirida en la calle, La Cubana vuelve a un teatro entre cuatro paredes, pero de una manera muy especial: con un espectáculo basado en La Tempestad, de William Shakespeare.

Los ejes principales del espectáculo son: la necesidad de romper con la convención teatral a partir del “juego”, la descodificación escénica de los espacios convencionales de un teatro y así, con la participación del público y la aceptación de lo inverosímil, poder crear una nueva realidad teatral.

El comienzo de La Tempestad no levanta sospechas de nada especial. Podemos ver a unos actores que recitan con más o menos gracia el texto shakesperiano, un escenario con una escenografía posmoderna, un vestuario digno, etc. Pero poco a poco, la tempestad favorecida por Próspero para forzar el naufragio de la embarcación donde viaja Antonio, su hermano y usurpador del trono de Milán, va alcanzando un aire de realidad que trasciende a platea. El sonido de los truenos del drama se confunde con el sonido de otros truenos que provienen del exterior del teatro. A partir de entonces, el público que entra en la sala, entra mojado. No hay duda, fuera, en la calle, llueve.

La situación se deteriora… Hay goteras dentro del teatro, se producen cortes del fluido eléctrico y el personal del teatro intenta paliar como puede una situación que empeora por momentos. Se suspende la representación e irrumpe en escena la Cruz Roja que explica la situación real de lo que sucede: una gota fría, inesperada, ha provocado el caos en la ciudad, llueve a cántaros y no se puede salir a la calle. Se dan las órdenes oportunas para iniciar una operación de supervivencia hasta que alguien venga a rescatarlos. El teatro está preparado para resistir hasta tres días. Tanto los empleados, los actores, como los técnicos del teatro han sido debidamente instruidos para llevar a cabo dicha operación.

Al público se le proporciona un impermeable, y recibe un cursillo de salvamento acelerado. Las diferentes dependencias del teatro se convierten en áreas de instrucción. El público va de un sitio a otro y puede ver que en la calle llueve torrencialmente. Al final son rescatados por un moderno ejército de protección civil que antes de salir del teatro hace una selección de la mejor pareja de buen ver y la introduce en un gran submarino hinchable (versión moderna del Arca de Noé) para que en caso de que la operación rescate resulte un fracaso se pueda perpetuar la especie humana.

El público sale del teatro con los impermeables de salvamento atravesando la lluvia; y puede ver una auténtica tempestad cinematográfica manipulada por los actores. A parte de las mangas de agua no faltan los efectos de viento, ni las hojas secas, ni los relámpagos y truenos elaborados con procedimientos de la clásica maquinaria escenográfica. Cuando sale el último espectador, concluye La Tempestad.

 

ESTRENO: Abril de 1986 en el teatro El Retiro de Sitges, dentro del Festival Internacional de Teatro.

LUGARES DONDE SE HA REPRESENTADO: Sitges, Sant Pere de Ribes, Sevilla, Albacete, Torredonjimeno, Hellín, Avilés, Pamplona, Tàrrega, Logronyo, Barcelona, Madrid, Girona, Lleida, Majadahonda, Algesires, Reus, Torrevella, València, Almeria, Oviedo, Terrassa, Sabadell, Santa Coloma, Rubí, Valladolid, Cadis, Berga, L’Hospitalet, Sant Just Desvern, Balaguer, León, Burgos, Huelva, Sant Feliu de Llobregat, Manresa, Cornellà, Londres, Ales, Aurillac, Olot, Palència, Alacant, Cardedeu, Baiona, Figueres, Bordeus, Basauri, Santurce.

PERÍODO: 1986-1987

REPRESENTACIONES: 94

ESPECTADORES: 85.258

AUTORES DEL ESPECTÁCULO: Jordi Milán, Josep Mª. Perea y Vicky Plana.

REPARTO:
Carme Montornés
Jordi Milán
Mercè Comes
Vicky Plana
Mont Plans
Artur Puighibet
Cristina López
Montse Curtiada
Carmeta Milà
Genís Hernández
Josep Antón Celdrán

*Carles Candel sustituyó en algunas representaciones a Jordi Milán.

DIRECCIÓN: Jordi Milán

Música y efectos: Andrés Lewin-Richter
Escenografía: La Cubana
Vestuario: La Cubana
Maquillaje: Joan Alonso
Efectos especiales: La Cubana
Iluminación: Fontanals
Técnico de luz y sonido: Nani Valls
Hinchable: Quim Guixà
Grafismo: Raúl Pascualí
Técnico: David Lanau
Regiduría: Xavi Roca

Fotografías

Debido al gran despliegue escenográfico (el hecho de tener que adaptar el guión según el espacio, la gran cantidad de agua que necesitábamos, etc.) se generaban anécdotas allí donde fuéramos. La mejor fue la que se produjo durante nuestra actuación en Londres, festival L.I.F.T. Eran 10 funciones en el Sadler’s Wells Theatre. Estaba todo vendido antes de empezar pero sólo hicimos el estreno. Para explicarlo rápido y sencillo tenemos que remontarnos a las leyes inglesas sobre el espectáculo, que se basan en hechos consumados anteriormente. Resumiendo, no había precedentes de un espectáculo similar a La Tempestad por lo que fue necesaria la colaboración de profesionales entendidos en la materia. Fueron sesiones maratonianas de discusiones para llegar a un acuerdo.

Entre las propuestas más espectaculares que nos hicieron, recordamos las siguientes:

Al irse la luz durante la función e informar al público que fuera sucedía una hecatombe, paralelamente tenía que aparecer un cartel anunciando: “Lo que les están contando los actores es mentira, forma parte del espectáculo”.

En la última parte del espectáculo, al sacar a la gente a la calle con impermeable, para pasar debajo de la lluvia y mojarse, debíamos avisarles antes de salir y advertirles: “Si se quieren mojar salgan por aquí, si no se quieren mojar, por allá”.

Al final los actores saludaban desde la calle. No podía ser, por una cuestión de legislación, puesto que no había precedentes de un espectáculo que empezara dentro del escenario y terminara en la calle. La solución pactada por nuestra parte fue: “No se preocupen- Los actores no saldrán a la calle. Saludarán desde el dintel de las puertas o desde las ventanas”. Accedieron.

Al final, cuando casi parecía que llegábamos a un acuerdo, ya habían pasado 10 días. De ésa salimos un tanto desconcertados.